martes, 1 de marzo de 2016

ALECCIONADOR MENSAJE DEL GRAL. JUAN VICENTE GÓMEZ



Circular a los Presidentes de Estado

De Maracay a Barquisimeto, el 1º de marzo de 1924. –Las 9 hs. 30 ms. a.m.
Señor general Rafael María Velasco B.

Al iniciarse el nuevo periodo constitucional en los Estados, deseo someter al estudio y consideración de usted, algunas ideas sobre Administración Pública, que constituyen la esencia del Programa de la Causa Rehabilitadora y que, lealmente llevadas a la práctica, harán la felicidad de sus gobernados: porque siendo yo el Jefe me toca velar sobre las actuaciones de los Gobiernos regionales, para que se enrumben definitivamente por los senderos de la Paz, del Orden, de la Ley y del Progreso.

El Magistrado es el primero que debe acatar las Leyes, observando así un precepto constitucional y dando buen ejemplo, pues en caso contrario, carece de la autoridad moral indispensable y se relajan los resortes del Gobierno, y como aquellas han sido hechas para asegurar a los hombres honrados y trabajadores la mayor suma de garantías en el ejercicio de las actividades de la vida, y para reprimir y castigar a los malos que la violen y destruyen el concierto armónico de la sociedad, es su más alta obligación ser profundamente respetuoso a las instituciones, rodear de toda clase de seguridades a los elementos sanos y laboriosos, perseguir sin tregua a los transgresores del orden social, cuyos asientos legales son las penitenciarias, tutelar la juventud, prohibiendo enérgicamente a los menores de edad el uso de bebidas alcohólicas y su acceso a casas de tolerancia, obligar a los vagos y mal entretenidos a trabajar, porque la ociosidad es fuente de todos los delitos, hacer una buena organización, porque de ella depende el feliz éxito, y administrar con pulcritud la renta pública para invertirla de acuerdo con las necesidades más urgentes, que actualmente son las vías de comunicación, que aproximan poblaciones diseminadas en extensos territorios y dan fácil salida a los productos agrícolas, pecuarios e industriales, constituyentes de la riqueza pública y privada y base de prosperidad nacional.

Sin buena administración de justicia no es posible la tranquilidad social, y nada significan los esfuerzos del Poder Ejecutivo para mantener la paz pública, cuando los hogares permanecen en constante sobresalto por los atentados de Jueces ineptos o venales contra la libertad individual, la propiedad del ciudadano y los fueros de la vindicta pública; por eso debe tenerse gran cuidado en la selección de hombres para constituir los Tribunales, de modo que sólo ocupen esos puestos los de honor y de reconocida competencia, que sean responsables de sus actuaciones ante la Ley y la opinión pública, que deliberen y juzguen libremente sin intromisiones del Ejecutivo y sin atender recomendaciones o influencias, que casi siempre van encaminadas a la violación del Derecho y producen conflictos de diversos órdenes y suprema trascendencia: debiendo tener igual cuidado en el nombramiento de los Jefes Civiles, quienes por estar en inmediato contacto con el pueblo deben ser personas intachables.

Son estas indicaciones sinceras del Jefe y del amigo sugeridas por mis deseos de bienestar público y de buen éxito en las labores oficiales emprendidas por usted, de ninguna manera elementos dispersos de programas deslumbrantes que se perdieron siempre en el laberinto de la garrulería oficial, y mucho menos anhelos vagos o propósitos vanos de patriotismo fementido, porque, abundante en obras y parco en promesas, mi palabra tiene en la conciencia pública el prestigio de la verdad.

Cordialmente lo saluda su amigo,

J. V. Gómez

Documento original publicado en el periódico “El Nuevo Diario” en 1924.


No hay comentarios:

Publicar un comentario