lunes, 14 de diciembre de 2015

EL HOMENAJE DE GÓMEZ A BOLĺVAR


La inédita carta del General Juan Vicente Gómez, ordenando cancelar toda la Deuda Externa de Venezuela como homenaje al Libertador Simón Bolívar en el Centenario de su muerte.

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Maracay, 22 de Mayo de 1930.
Señor Doctor Juan Bautista Pérez.
Presidente de la República.
Caracas.

Cuando el 19 de diciembre asumí la Primera Magistratura de Venezuela, sin que me envanecieran los halagos de aquella posición, vi con mis ojos y sentí con mi corazón de hombre acostumbrado a recibir las lecciones del trabajo, la necesidad de dedicar especial atención a dos problemas cuya resolución consideré de vital importancia para la marcha del país hacia un futuro de felicidad permanente y de positivo bienestar.

El uno de esos problemas era de carácter político: unir a los venezolanos sin distinción de partidos, en el seno del Gobierno y bajo la gloriosa de la enseña tricolor para trabajar juntos por el progreso de la Patria en que nacimos y en la cual se cifran nuestros mutuos anhelos y nuestras comunes esperanzas.

Se relacionaba el otro con el orden económico del país y con los serios compromisos que pesaban sobre el Erario; compromisos que consideraba agobiantes, dado los recursos con que entonces se contaba para atender a los diversos servicios de la administración pública.

Una labor constante y metódica me permitió realizar aquellos honrados propósitos, y de ello dan constancia la abrumadora elocuencia de los hechos cumplidos.

Los partidos políticos, sin renegar de sus doctrinas, dieron tregua a sus querellas en aras de la paz. Se extirparon los hábitos del politiqueo, las luchas anárquicas que envenenaban al ciudadano, el desorden establecido como sistema. La República cumplió sus obligaciones y levantó su crédito. La República siempre pagó con religiosa puntualidad, quedando reducida a Bs. 52.791.295,83 para el 1º de enero del presente año dividida así: por Deuda Interna Bs. 28.445.384,56; y por Deuda Externa, Bs. 24.345.911,27.

Tenía la Deuda Pública para mí, por sobre todas las consideraciones, el sagrado interés de sus orígenes, puesto que databa en sus comienzos de la guerra de emancipación. Errores, teorías inadaptables, cálculos ambiciosos y la sangría de las guerras civiles, la habían llevado para el 1º de enero de 1909, a la enorme suma de Bs. 210.307.281,68.

Cuando busqué en mí mismo el remedio para aquella situación de desorden y de anarquía, lo hallé en la conciencia del deber y en la obligación que tenemos todos los venezolanos de ser fieles a la obra de los Libertadores. Si ellos realizaron la independencia política - me dije entonces -, yo debo completar su obra, realizando la independencia económica, fundando la paz y organizando la hacienda pública, para hacer que el Crédito de la Nación se levante vigoroso del estado de abatimiento en que se halla.

La Providencia, que ha velado siempre porque mis designios se conviertan en realidad, puso en mis manos la autoridad necesaria, el afán tesonero y la exactitud de mis previsiones para poder realizar esa magna empresa de reconstrucción y patriotismo.

La Causa que dirijo se convirtió en causa nacional, compenetrándose con el adelanto de la República. En cada una de las grandes fechas que señalan el ciclo de la Epopeya Libertadora a través del Continente, pude presentar en paz a Venezuela, señalándose por nuevos avances en el camino de la civilización y del progreso; y pude anunciar a mis compatriotas que el crédito de la Nación se afirmaba sobre bases inconmovibles y que su Deuda disminuía gradualmente, en cifras considerables, si se tomaba en cuenta que nunca dejó de atenderse con largueza a los demás ramos de la administración, que en ningún caso se ocurrió al expediente de empréstitos nacionales ni extranjeros, y que siempre se ha conservado un excedente considerable en la Caja del Tesoro que hoy alcanza a más de cien millones de bolívares.

Hoy, cuando Venezuela toda y con ella la América y el Mundo, apréstanse a conmemorar como uno de los hechos más importantes de la Historia Universal el Centenario de la muerte de Bolívar, Libertador y Padre de la Patria, creo que la mejor ofrenda, la más grata y perdurable a su memoria sea la cancelación total de la Deuda Externa, suceso insólito por el que el país adquirirá nuevo lustre y decoro. Para tal efecto, me permito insinuar la idea de colocar en la Ley de Presupuesto que va a ser sancionada por el Congreso Nacional, la suma correspondiente al pago total de la Deuda Externa, que será alrededor de diecinueve millones de bolívares, a la cual quedará reducida al término del actual año económico.

La obra de Bolívar estará así completa, puesto que la Patria que él soñó libre, próspera y feliz, se alzará ante el mundo en el pleno goce no sólo de su soberanía política, sino también de su independencia económica por la redención de sus compromisos que asegura la integridad de su crédito. Con orgullo lo anuncio a mis compatriotas, y debo considerar este paso como la cumbre de mis afanes por la grandeza de mi Patria, de cuyos años entrañables he recibido las lecciones de energía y perseverancia con que me ha tocado en suerte realizar los anhelos del Libertador.

Juan Vicente Gómez
Cancelación de la "Deuda Exterior" de Venezuela 1930.

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Caracas, 22 de mayo de 1930.
Señor General Juan Vicente Gómez.
Comandante en Jefe del Ejército Nacional.
Maracay.

Tengo el gusto de referirme a su importantísima comunicación de esta misma fecha, por la cual se sirve Usted indicar, como una medida de patriotismo, la cancelación total de la Deuda Externa que pesa sobre Venezuela, en homenaje a la memoria del Libertador y Padre de la Patria en el primer centenario de su muerte.

Educado y formado Usted en el campo de trabajo, cuando la fuerza incontrastable de los sucesos y del destino lo lanzó al escenario de la vida pública y asumió la responsabilidad de la suerte y porvenir de Venezuela, buscó Usted en su experiencia y antecedentes individuales, motivos y orientaciones para las nuevas funciones que deberes superiores de aquella posición abrían a su actividad y energías. Sabía Usted que una sólida base económica comunica al hombre y a los pueblos, la respetabilidad, la autoridad moral y el poderío necesarios en todas las actividades de la vida personal y colectiva; y al contemplar el cuadro de aniquilamiento y postración en que yacía Venezuela agobiada por las luchas anárquicas de los partidos y bajo el peso de una Deuda de más de 210.000.000 de bolívares proveniente en parte de préstamos posteriores, acarició, en un sueño patriótico, la posibilidad de lograr la independencia económica de la Patria, que juzgó entonces y juzga ahora, fundamento, causa y condición de su independencia política efectiva.

Bajo la inspiración de este anhelo supremo y con la fe en la eficiencia de las causas justas que nunca lo ha abandonado, inició sus labores de organización política y administrativa, sencilla y natural, pero constante e intensa. Dentro de ella han transcurrido cerca de 22 años, durante los cuales Venezuela ha presenciado el desarrollo de ese proceso, gradual, evolutivo y ordenado, realizado por la Causa Rehabilitadora que Usted preside.

En la hora precisa en que se cierra la primera centuria de haber quedado Venezuela privada para siempre de la dirección de su inmortal fundador, y entregada, por suerte impía, al furor y saña de los partidos, puede Usted anunciar, que lo que fue un sueño en sus ideales y lucubraciones de patriota, es hoy hermosa y deslumbradora realidad, porque con el pago total de la enorme Deuda Externa que pesaba sobre la República, reducida hoy a la suma de diez y nueve millones de bolívares, queda consumada la redención económica de Venezuela, y afirmada y garantizada con ella la independencia política que nos legara el genio de nuestro Padre y Libertador a quién Usted consagra, y con Usted el pueblo de Venezuela, como la mejor ofrenda y homenaje en la ocasión solemne del Primer centenario de su muerte, este triunfo de la Patria, de la Causa y del trabajo.

En mensaje especial he presentado al Congreso Nacional, la brillante y patriótica iniciativa de Usted, y el Cuerpo Soberano de la Nación acogió con aplausos la bella idea para considerar su efectividad, incluyendo en la próxima Ley de Presupuesto la partida correspondiente a la cancelación total de la Deuda Externa.

Juan Bautista Pérez.

Pueden disfrutar los siguientes videos históricos:

 Juan Vicente Gómez cancela la Deuda en 1930.


 Juan Vicente Gómez y su gran importancia histórica.


 Juan Vicente Gómez y su fecunda labor administrativa.



jueves, 10 de diciembre de 2015

ANIVERSARIO DE LA AVIACIÓN VENEZOLANA


Extractos del libro: "Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”, escrito por don Florencio Gómez Núñez, publicado en noviembre de 1970.

El Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, Fundador de la Aviación Militar y Civil en Venezuela.


El General Juan Vicente Gómez, observa con satisfacción y orgullo los vuelos de sus “muchachos” como cariñosamente llamaba a los pilotos. Campo de Aviación de Maracay, 1930. 

RESEÑA HISTÓRICA DEL NACIMIENTO DE LA AVIACIÓN VENEZOLANA.
Estamos en el año de 1920. A comienzo del mes de Febrero, desembarca a en el puerto de La Guaira, el piloto aviador Cosme Rennella, de nacionalidad Italiana, con un avión francés, de caza, el Hanriot HD-l. Contratado por el empresario venezolano Eloy Pérez, para realizar unas demostraciones aéreas en Caracas.

El 27 de Febrero de 1920 realiza, despegando en el Hipódromo de El Paraíso, su primer vuelo, el 28 sale para Maracay y aterriza en un campo preparado, en el hipódromo frente al hangar donde está hoy el Museo Aeronáutico. Y sale el día 29 para San Juan de los Morros, donde pasaba unos días el Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de Venezuela y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Rennella tenía especial interés de que el Gral. Gómez viera las maniobras que realizaba con su avión, las que verdaderamente ejecutaba en forma precisa y emocionante, pues era muy buen piloto. Al Gral. Gómez le causó una gran impresión y manifestó de inmediato por dicha arma; un gran interés, es bueno aclarar, que Rennella tuvo que permanecer en San Juan de los Morros, varios días debido a las lluvias copiosas que cayeron y que anegaron la sabana donde estaba su avión esperando, porque no podía levantar el vuelo. Y por lo tanto fue huésped del Gral. Gómez durante varios días, muchas veces tuvo largas conversaciones sobre aviación y de la actuación de él en la Primera Guerra Mundial. Cosme Rennella hablaba español afortunadamente.


El día 9 de Marzo, alza vuelo hacia Caracas (33 minutos). Tal fue la impresión que el General Juan Vicente Gómez sintió por esa arma que desde ese mismo momento expresó:

“Venezuela tiene que tener su aviación y será grande nuestro orgullo cuando veamos a los venezolanos realizar esas proezas”.

Tan pronto regresa a Maracay, el día 15 de Marzo le ordena al Dr. Victorino Márquez Bustillos encargado de la Presidencia, que de inmediato prepare el Decreto creando la Escuela de Aviación Militar de Venezuela, el cual se dicta y ejecuta el día 17 de Abril de 1920.

Inmediatamente después, se hace el pedido de un lote de aviones CAUDRON G-3 a Francia, que era el avión de Escuela y de muchos otros países; en el mismo momento se comienzan los trabajos para hacer el campo de aviación y sus hangares, en el sitio que hoy está funcionando el Museo Aeronáutico. Dos meses después de aparecido el Decreto, la fabrica CAUDRON entrega en París el 14 de Junio los primeros aviones G-3, para ser embarcados para Venezuela, el 21 de Junio es promulgada la ley de Aviación y su reglamento.

Los aviones llegan a La Guaira el 23 de Septiembre y de allí son trasladados a Maracay en ferrocarril. Junto con los aviones vinieron, el piloto de la Casa Caudron Robert Petit y los mecánicos Ludovic Rouget y Louis Rollin.

El Capitán Robert Petit realiza su primer vuelo de prueba el 30 de Octubre y así sigue poniendo el material a punto. El día 10 de Diciembre de 1920, se instala la Escuela de Aviación Militar de Venezuela. El 11 de Diciembre vuela Petit con el primer alumno venezolano Francisco Leonardi, dicho vuelo es realizado en presencia del Gral. Juan Vicente Gómez y su comitiva. El día 19 de Diciembre es la inauguración oficial de la Escuela que funcionaba en el hangar donde está el Museo Aeronáutico.

Entran los primeros alumnos del plantel: Juan Yepez, Antonio María Villegas, Francisco Leonardi, Ovidio Díaz Font, Julio Fortoul, Jesús María Paúl Vallenilla y los mecánicos: Amador Nieto, Alfredo García, Elías Sayago y Juan Lucero. Como Director de la Escuela fue designado el Coronel David López Henríquez, como ayudante el Capitán Alejandro Fernández Ortíz, médico el Dr. Octaviano Urdaneta Maya, practicante el Sub-Teniente (asimilado) Rafael Bellera Arocha y contador el Teniente José R. Bastardo García.

El 7 de Enero de 1921 llega la Misión Francesa que trae como Jefe al Capitán Jean Touissant Fieschi, Sub-Teniente Georges Alphonse Teppe, el Teniente de Navío Roberto Guerin y los mecánicos Sub-Teniente Fernando Cercean y Sub-Oficial Georges Leys, incorporándose aquí a la Misión el Capitán Roberto Petit.

En una casa situada en la Avenida Bolívar en el cruce con la calle 5 de Julio en su esquina Noroeste comienza a funcionar la sede de la Escuela, en cuyas aulas se imparte la instrucción teórica a los alumnos y pilotos.

En el primer curso del año 1921 ingresan como alumnos pilotos el Sub-Teniente Manuel Ríos, y los civiles Miguel Rodríguez, Vicente Landaeta y Prisco Heuer Lares, y como mecánicos José Segnini, Ernesto Salas, Eleazar Romero y Elías Vivas Moros.

Así pues, empieza la organización de ésta Escuela, que a través de los años con el esfuerzo y la abnegación de todos sus componentes, está hoy en un puesto de excelencia en el mundo de la aviación.

El primer vuelo solo de un venezolano en el cielo patrio, lo realizó el Sub-Teniente Manuel Ríos el 14 de Abril de 1921.

Telegrama del Ministerio de Guerra y Marina para el Gral. Juan Vicente Gómez, comunicando dicha hazaña:

TELEGRAMA
ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA.
MINISTERIO DE GUERRA Y MARINA.
DIRECCION DE GUERRA-TELEGRAMA N°1195,
CARACAS 15 DE ABRIL DE 1921.

Sr. Gral. Juan Vicente Gómez etc.,etc. Maracay:

El Director de la Escuela de Aviación participa haber hecho ayer, su primer vuelo solo el Sub-Teniente Manuel Ríos, alumno de dicha escuela, iniciando así felizmente la carrera del Pilotaje Aéreo Nacional. Al comunicar a usted tan grata noticia, me es altamente satisfactorio presentarle mis respetuosas y cordiales felicitaciones por este triunfo logrado por usted en rama de tan trascendental importancia para el País y el Ejército.
Dios y Federación.
C. Jiménez Rebolledo.
Ministro de Guerra y Marina.

Luego vuela ese mismo día Fortoul y Rodríguez, y más adelante le siguen los alumnos: Landaeta, Leonardi, Heuer Lares y Villegas.

El Gobierno Nacional prepara para el día 24 de Junio de 1921 una Gran Parada Militar en el Campo de Carabobo, en celebración de los 100 años de nuestra Independencia. El Gral. Gómez tiene especial interés de que la Aviación participe en esa Parada, para que fuese ese el día de la incorporación de la Aviación a nuestras fuerzas armadas. Tal cometido lo realiza el Teniente Roberto Guerin, quedando establecido ese día la unión de nuestras fuerzas, de aire, mar y tierra.

La Escuela sigue en progreso, la Misión Francesa cumple su contrato de dos años y regresa a su país. Se multiplican los accidentes y se va destruyendo totalmente el material de vuelo, lo que aprovechan los no adictos a la aviación para desacreditarla, a tal punto, que llegó a tambalear la existencia de la Escuela.

"La Chiva", fue un gran esfuerzo de los mecánicos: Nieto, Segnini y Salas, que con mi apoyo, dentro de los despojos lograron armar un Caudron G-3, el cual se ofreció para volarlo Miguel Rodríguez, vuelo que se realiza a mediados del año 1924, que por mi exigencia lo vio volar el Gral. Juan Vicente Gómez desde el camino que va a Las Delicias. Papá de nuevo se entusiasmó mucho y de inmediato ordena darle vida a la Escuela se compra nuevo material en Francia, aviones Caudron G-3. Contratándose de nuevo al instructor Roberto Guerin y como mecánico a Marcel Poussin. La Escuela ya vitalizada comienza a funcionar normalmente en 1925, ingresando para nuevos cursos muchos pilotos y mecánicos.

En 1926, el Gobierno Nacional inicia la construcción de campos de aviación en Calabozo, San Fernando de Apure, Barinas, Barquisimeto, San Carlos, Coro, Maracaibo, Encontrados, San Antonio del Táchira, Barcelona y Ciudad Bolívar. En ese mismo año se adquieren en Francia los aviones CAUDRON C-60.

En 1927, realiza el profesor Roberto Guerin en un CAUDRON G-3 vuelos inaugurales en los campos de Calabozo, San Fernando de Apure, Barinas, Acarigua, Barquisimeto y San Carlos de Cojedes; posteriormente esas mismas pistas son visitadas por una escuadrilla de aviones CAUDRON C-60, que salen de Maracay el día 30 de Abril de 1928.

Llegan los famosos pilotos franceses Costes y Le Brix aterrizando perfectamente en el campo de Maracay el día 17 de Enero de 1928 a las 4:30 de la tarde. El avión que los condujo a Maracay era un Breguet 19, identificado con los nombres de "Nungesser y Coli", dos mártires franceses de la aviación que desaparecieron tratando de cruzar el Atlántico Norte en viaje de París a New York, el 8 de mayo de 1927.

El héroe de la aviación Charles Lindbergh también nos visita con su famoso avión "Spirit of St. Louis" el día 29 de Enero de 1928. Llegó retardado aduciendo que se embelesó con el maravilloso paisaje de los llanos venezolanos. La verdad es que si llega quince minutos más tarde hubiese tenido que aterrizar completamente a oscuras porque dicho campo no tenía ninguna iluminación, lo que planteaba serios problemas ya que la visibilidad de su avión era muy poca hacia afuera. La muchedumbre emocionada corrió hacia el campo para ver de cerca al héroe y conquistador del Atlántico Norte, una vez que descendió del aparato. El General Gómez personalmente tuvo que intervenir para alejar a la gente agolpada en tomo al avión. El Gral. Gómez saluda cariñosamente a Lindbergh y regresa con él hasta los hangares.

El avión era el mismo "Spirit of St. Louis", en el cual había realizado el fantástico vuelo de New York a París, saliendo de Roosevelt Field N. Y., el 20 de mayo de 1927 y llegando a Le Bourget, París, 32 horas y media después, el 21 de mayo de 1927.

El gobierno nacional declara huésped de honor al coronel Lindbergh, es agasajado en varios actos y condecorado por el Gral. Juan Vicente Gómez con la Orden del Libertador.

A mediados del año 1928, adquiere Venezuela un grupo de aviones de bombardeo BREGUET 19, del mismo tipo que trajo Costes y Le Brix, y los aviones de Escuela MORANE-SAULNIER 147 y 230.

En 1929 se compran los aviones de transporte FARMAN 190. En estos aviones se inició el primer correo aéreo nacional entre las ciudades de Maracay, Coro, Maracaibo, Barquisimeto, Barinas, San Fernando de Apure, Calabozo y Ciudad Bolívar. Ese mismo año, se compra en Alemania el Hidroavión JUNKER W-34, equipado con el más moderno equipo fotográfico existente para la época, destinado para el estudio de nuestras fronteras, estableciéndose el Servicio de Cartografía Nacional.

En este mismo Hidroavión JUNKER se realizó el primer vuelo fuera de nuestras fronteras, realizado por el piloto Teniente de Navío Luis Medina Jaime, en vuelo a la ciudad de Santa Marta (Colombia) el día 17 de Diciembre de 1930, llevando la representación de Venezuela para los actos conmemorativos del centenario de la muerte de nuestro Padre de la Patria, el Libertador Simón Bolívar, en la Quinta San Pedro Alejandrino. Dicha misión estaba integrada por los doctores José Gil Fortoul y Guillermo Tell Villegas Pulido.

En el mes de Julio de 1929, se realizó el primer vuelo nocturno en Maracay, en un BREGUET 19, piloteado por el Capitán Gastón Lafannechere.

La primera misión de guerra de nuestra aviación militar fue realizada por tres aviones BREGUET 19, comandados por los pilotos: Gastón Lafannechere, Manuel Ríos y Vicente Landaeta, efectuado el día 12 de Agosto de 1929, a la ciudad de Cumaná, con motivo de la invasión del “Falke”. El 25 de septiembre de 1929, Venezuela es incluida en las rutas comerciales de la Pan American y nos visita Charles Lindbergh, por segunda vez, como su representante en un avión SIKORSKY S-38.

El 15 de Octubre de 1929, realiza una escuadrilla de tres aviones BREGUET 19, un vuelo sobre Los Andes dando la escuadrilla tres vueltas sobre el Pico Bolívar, a una altura aproximada de 6 mil metros, dicho vuelo tuvo un recorrido de 1.600 kilómetros sin escala, partiendo de Maracay en 9 horas y media: los pilotos fueron: Gastón Lafannechere, Manuel Ríos, Vicente Landaeta y Antonio María Villegas.

A mediados de 1930, se instala en los hangares de Maracay la Escuela de Radiotelegrafía.

Ese mismo año, se crea la primera unidad de combate denominada "GRUPO VENEZUELA" y se termina de construir la pista del campo de Boca del Río.

Para los actos del Centenario de la muerte del Libertador, nos visita el famoso piloto colombiano Benjamín Méndez en su avión Curtis de nombre “Ricaurte”, el 17 de diciembre de 1930.

En el año 1931, se adquieren los aviones CURTIS – HOSPRIT (norteamericanos).

A comienzos de 1933 la Compagnie Generale Aeropostale Francesa que venía operando en el país desde finales de 1929, trajo un avión de marca POTEZ, de 8 plazas piloteado por el piloto francés Curi, para estudiar las posibles rutas en Venezuela.

La Compagnie Generale Aeropostale Francesa, tras cuatro años operando en el país, sufrió un déficit difícil de encarar y solicitó ayuda del gobierno mediante un subsidio mensual de unos 30.000 bolívares para cubrir sus pérdidas. De lo contrario, la empresa se vería en la necesidad de abandonar el país. Ante este dilema, yo Florencio Gómez Núñez, afirmando la vieja idea concebida en favor de la incorporación a Venezuela de su propia empresa de aviación comercial, en lugar de socorrer a una firma extranjera, con todos los recaudos en la mano, hablé con mi padre el Gral. Juan Vicente Gómez para adquirirla, quien se mostró desde el primer momento entusiasmado y dijo: "Me parece muy buena esa idea tuya, siempre he creído que Venezuela debe tener su propia línea aérea para que una a todos los pueblos..."

Así en la primera ocasión le hice saber a Vachet, representante de la Compañía Aeropostale Francesa, que si ellos persistían en eliminar a Venezuela en sus operaciones, quizá podía ser yo un probable comprador de la empresa. La Gerencia en París aprobó días después la negociación y estableció entre las condiciones la de que no intervenga en la misma el gobierno venezolano, pues la compañía francesa estaba disgustada con el Ejecutivo por su negativa a darle la subvención solicitada. Al parecer, la aspiración de que el Estado venezolano tuviese en esta ocasión su línea propia se desvanecía; sin embargo me las ingenié para introducir una cláusula en la opción de compra obtenida de esa compañía con fecha, 25 de octubre de 1933 que habría indirectamente las puertas de la negociación pública. En efecto, el documento en su cláusula novena rezaba: "Esta opción podrá ser cedida o traspasada por el señor Florencio Gómez, en todo caso la Compañía Generale Aeropostale se obliga hacer el traspaso de su activo durante la opción, a la persona o compañía que el referido señor Gómez indique..."

De esta manera el gobierno venezolano adquirió indirectamente y mediante el traspaso que yo le hice, todas las pertenencias de la compañía desde las unidades de vuelo hasta las oficinas y derechos según inventario suscrito por Vachet y por mí.

Finalmente, el 1 de enero de 1934, se legalizó la negociación de comprar por parte del gobierno de Venezuela todos los haberes de la compañía Generale Aeropostale Francesa y de inmediato a esa entidad comercial se le dio el nombre de Línea Aeropostal Venezolana, naciendo así nuestra primera Línea Aérea Comercial.

Don Florencio Gómez Núñez, pionero y gran impulsor de la Aviación Venezolana, presente en el Panteón de su padre en uno de los homenajes de la Fuerza Aérea Venezolana a su Fundador. Maracay, año 1993. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez)

En el año 1933 se compran los aviones de transporte LATECOERE 281 y los BREGUET 227.

En el año 1934, se envía la primera misión aérea a Francia, integrada por el Capitán Alcides Quintero, Tenientes Jesús Enrique Zafrané y Guillermo Pacanins.

El 15 de julio de 1935, nos visita el famoso piloto español Juan Ignacio Pombo en su avión “Santander”. Ese mismo año, se adquieren tres aviones de caza DEWOITINE tres anfibios LIORE ET OLIVIER (LEO-H23-2). Este material fue recibido en Francia por la misión venezolana.

Los principales hechos históricos y acontecimientos más importantes de nuestra gloriosa aviación aquí narrados, forman parte de mi alma y corazón, porque fui un testigo de excepción en el nacimiento y desarrollo de nuestra aviación militar. Por mi decidido afecto por esta arma, mi padre, el General en Jefe Juan Vicente Gómez en 1928, le ordenó al Ministro de Guerra y Marina que todo lo que se relacionara con la aviación se me participara y consultara. Esta decisión de mi padre me llenó de una enorme satisfacción y orgullo, por la confianza depositada en mí, pues tenía la seguridad de que sería un fiel ejecutor de sus deseos en el progreso y engrandecimiento de nuestra aviación militar.

FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ
Extractos del libro: "Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”
(Noviembre de 1970, Caracas-Venezuela)


Pueden disfrutar una serie de videos históricos sobre los inicios de la Aviación Venezolana, fundada el 10 de diciembre de 1920, por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela: 


Historia de la Aviación Venezolana. (Parte 1).


Historia de la Aviación Venezolana. (Parte 2).


Historia de la Aviación Venezolana. (Parte 3).


Se inaugura la Escuela de Aviación Militar Venezolana.


Recuerdo histórico de los inicios de nuestra Aviación.


Reportaje sobre la Fundación y desarrollo de la Aviación Venezolana.




lunes, 13 de julio de 2015

JUAN IGNACIO POMBO, HÉROE DE LA AVIACIÓN ESPAÑOLA

80 AÑOS DE SU HISTÓRICA HAZAÑA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El famoso aviador español Juan Ignacio Pombo al mando de su avioneta bautizada “Santander” en la que realizó su histórica hazaña en 1935. Maracay, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

80 años se están cumpliendo de la increíble hazaña histórica del magnífico aviador español Juan Ignacio Pombo. Esa extraordinaria gesta, marcó un importante avance en el afán de los intrépidos pioneros de la aviación por conquistar con su pericia, valor y riesgo, los cielos del mundo.
Sobre su maravilloso raid Santander-México realizado en 1935, existen detalladas informaciones documentales sobre la vida y proeza del héroe de la aviación Juan Ignacio Pombo, publicadas en libros, periódicos, revistas y películas de la época. Como homenaje y recuerdo a su memoria, he compilado en este artículo los hechos más resaltantes de su carrera y su valioso aporte en el desarrollo de la aviación.
Mi abuelo Florencio Gómez Núñez, cumplió una destacada labor como pionero de la aviación militar y comercial en Venezuela, satisfaciendo el deseo de su padre el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez. Durante la estadía de Juan Ignacio Pombo en tierra venezolana, mi abuelo Florencio, mantuvo una estrecha amistad con el aviador siendo testigo presencial en Maracay del arribo y especial recibimiento ofrecido al piloto español, el 15 de julio de 1935. Esa inolvidable experiencia personal fue relatada en su libro “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”, publicado en 1970. Pero antes de entrar en detalles sobre su visita a Venezuela, resulta fundamental conocer algunos aspectos importantes de su vida y los antecedentes del famoso raid que lo convirtió en leyenda de la aviación mundial.
Juan Ignacio Pombo Alonso-Pesquera, nació en Santander (España), el 26 de julio de 1913, era hijo de  don Juan Pombo Ibarra y doña Consuelo Alonso-Pesquera de Pombo. Su padre fue uno de los aviadores pioneros de España que perteneció a una generación conocida con el nombre de “Los locos del aire”. Se inició en Pau, como casi todos los pilotos de aquella época y había realizado el primer vuelo Santander-Madrid en 1913.
Juan Ignacio Pombo, al finalizar sus estudios de bachillerato con 15 años de edad, comenzó su aprendizaje como piloto, recibiendo instrucciones de su hermano mayor Teodosio, en la Aero Escuela madrileña de Getafe. Juan Ignacio, no pudo obtener el título de piloto hasta cumplir la mayoría de edad. A los 19 años logró dar la vuelta a España en avión, realizando una campaña de la provincia de Santander como centro de veraneo y un año más tarde fue contratado por la firma aeronáutica italiana Caproni para efectuar una promoción comercial de la misma en el país mediterráneo.
Al año siguiente, Juan Ignacio Pombo comenzó a planificar su sueño de cruzar el Atlántico Sur y sobrevolar parte de Sudamérica con etapa final en ciudad de México, travesía que no pudieron cumplir en 1933 los aviadores Barberán y Collar en el histórico vuelo del avión “Cuatro Vientos”, desapareciendo en las aguas del Golfo en medio de una repentina tormenta tropical. Juan Ignacio Pombo fue el de la idea de la realización del raid. El estudio le llevó mucho tiempo planificarlo en compañía de su hermano mayor Teodosio.

Adquisición de la aeronave para el raid Santander-México
Para obtener los fondos y el apoyo que el vuelo requirió, Juan Ignacio Pombo contó con la colaboración del Gobierno de España que le concedió una subvención de 25.000 pesetas. También recibió la gran ayuda de la Diputación de Santander, de la aviación militar y el patrocinio de las compañías: Sola Refining Company, Lufthansa y British Klemm.
Para la realización del vuelo, en el que se estimó habría de recorrer unos 15.400 kilómetros e invertir alrededor de 75 horas, el intrépido aviador español Juan Ignacio Pombo, decidió que el aparato seleccionado para emprender el raid, debía ser una avioneta British Klemm Eagle 2 de patente alemana fabricada por la British Aircraft Co.Ltd. en Hanwort (Inglaterra) con motor De Havilland DH Gipsy Majar III de 130cv de 4 cilindros en línea invertidos. Se matriculó como EC-CBB y por decisión del piloto, la avioneta fue pintada de blanco y rojo, los colores heráldicos de Cantabria, llevando escrito sobre el capó, a ambos lados y en letras blancas: “Santander”, nombre con el que el intrépido aviador bautizó a su frágil y ligero aparato. En el fuselaje, un poco más arriba, se escribió “Costa Esmeralda de España” y debajo del ala izquierda, “México”.
Su envergadura fue de 12,13 m, longitud 7,90 m, altura 2,05 m, peso en vacío 614 kg, peso máx. 1.500 kg, velocidad máx. 236 km/ h, de crucero 208 km/ h, techo 4.850 m y alcance 3.800 km.
Para poder conquistar con éxito el trayecto más largo, el cruce del Atlántico Sur, fue necesario introducir una serie de modificaciones en el aparato de serie, siendo la más importante el aumento de la carga de combustible, para lo cual tuvieron que eliminarse los asientos del copiloto y de los pasajeros y el maletero, siendo sustituidos por 5 depósitos de combustible con lo que se consiguió un alcance nominal  de unos 3.800 kilómetros. A los depósitos de gasolina se les incorporó un dispositivo de vaciado rápido para que en caso de amerizaje forzoso se asegurara una flotabilidad de 4 horas. La hélice fue sustituida por otra metálica y se suprimió el doble mando. No disponía la avioneta de piloto automático, equipo de radio ni radiogoniómetro, pero para poder volar sin visibilidad, se agregó al tablero de instrumentos, un horizonte artificial. El piloto español no llevó para el arriesgado vuelo, paracaídas, botes de humo, ni chaleco salvavidas. Juan Ignacio Pombo, se hizo cargo de su avioneta en Londres (Inglaterra), conduciéndola en vuelo hasta Santander (España), el 3 de mayo de 1935.

Pombo alza vuelo histórico en su avioneta “Santander”
Se consideró en su tiempo el vuelo más osado para un aviador civil, el realizado por Juan Ignacio Pombo en el verano de 1935, con una avioneta deportiva. El piloto español inició su increíble raid Santander-México, cumpliendo el siguiente itinerario:
De Santander voló a Burgos, Madrid, Sevilla, Agadir, Ifni, Cabo Juby, Villa Cisneros, Port-Étienne, San Luis (Senegal) y Bathurst (Gambia Británica). El 20 de mayo de 1935, a las 0,18 h Pombo despegó en su avioneta “Santander” de Bathurst (Gambia Británica) cruzando el Atlántico hasta Natal (Brasil), en 18 horas y 15 minutos, con 696 litros de gasolina y un peso de 1.500 kg. Llegó a Natal a las 18,05 horas con 17 litros, habiendo recorrido 3.160 Km, siendo la mayor distancia realizada por un avión ligero sobre el mar.
Luego, Juan Ignacio Pombo hizo escala en Belém de Pará (Brasil) y tuvo que aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Camocim, Ceará (Brasil) al perder gasolina por el tubo de paso al motor. Después de arreglarlo, intentó despegar, pero una rueda del tren de aterrizaje se hundió y su avión volcó quedando prácticamente destruido. Pombo sufrió leves erosiones en las piernas. Se le proporcionó material volante requerido que permitió reconstruir la avioneta, donado por la compañía British Klemm. Completamente arreglada la aeronave, Pombo emprendió su viaje a Paramaribo (Guyana Inglesa), Puerto España (Trinidad) y Maracay (Venezuela).

Juan Ignacio Pombo llega a la ciudad de Maracay (Venezuela)

Juan Ignacio Pombo es recibido en Maracay (Venezuela), el 15 de julio de 1935. Aparecen de izquierda a derecha: Mario Pacheco, Belén Gómez de Santana, Juan Vicente Gómez Núñez, el intrépido aviador español y Florencio Gómez Núñez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La más completa y detallada experiencia narrada sobre la llegada del aviador español Juan Ignacio Pombo a Maracay (Venezuela), se encuentra en el libro escrito por mi abuelo Florencio Gómez Núñez, “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana” del que extraigo el siguiente capítulo:
“El 15 de julio de 1935, llega al campo de aviación de Boca del Río, el joven piloto español Juan Ignacio Pombo, oriundo de Santander, tripulando una avioneta inglesa. Viene de realizar una larga travesía de buena voluntad desde Sevilla, enfilándose por la costa del África y el Atlántico Sur (San Luis-Natal), para aterrizar finalmente en la capital aragüeña, prosiguiendo después la gira que le llevaría a Colombia, Panamá y México, pasando por las otras capitales centroamericanas.
En Brasil había prolongado Pombo su estada por largo tiempo a la espera de unos repuestos que su avión necesitaba. En sus otras etapas solía alargar estas escalas a propia voluntad, ya que su gira no era contra reloj. Por esta circunstancia, estuvo varios días entre nosotros.
Esta larga gira de Pombo, despertó en todo el mundo una gran expectativa por el paso del Atlántico Sur con una distancia de 3.800 kilómetros en su pequeña avioneta.
Desde el Brasil, nos participaron la fecha de su llegada y ese día nos trasladamos al campo para recibirle como se lo merecía. Entre otras personas nos encontrábamos el Ministro de Guerra y Marina, General Eleazar López Contreras; el señor don Luis de Oteyza, Embajador de España; el coronel Director de la Escuela de Aviación Militar, Abigaíl Olivares; el coronel Delfín Becerra; mi hermano Juan Vicente y yo. Una nutrida y eufórica concurrencia animaba la escena.
A las 11:00 de la mañana avistamos el avión sobre el cielo de Maracay y momentos después tocó pista felizmente. Pombo salió de la cabina y desde un ala de su avión, exclamó: "¡Viva Venezuela!" Y de inmediato saltó a tierra dirigiéndose a la comitiva encargada de darle la bienvenida.
Mi hermano Juan Vicente y yo lo condujimos después a la residencia de mi padre en Las Delicias. Pombo deseaba conocerle y hablarle de su travesía, de la cual se mostró papá siempre muy pendiente. El piloto despertó en él viva simpatía por su muy hispana jovialidad. En Maracay y luego en Caracas, a donde fue en automóvil, el visitante fue objeto de especiales atenciones, declarándosele huésped oficial. A su regreso a Maracay, conversa con mi padre varias veces durante los días de su permanencia en esta ciudad.
Papá sintió por el aviador gran aprecio y cariño, sentimientos estos compartidos por mi hermano Juan Vicente y por mí. Un día antes de abandonar a Venezuela, le obsequiamos un almuerzo en nuestra casa de Maracay, al que asistieron como invitados el Director de la Escuela de Aviación, coronel Abigaíl Olivares; el Director Técnico Roberto Guerin y todo el personal de pilotos venezolanos, familiares y amigos.
Abrumado por las gentiles demostraciones de aprecio y simpatía dispensadas en su visita al país, Juan Ignacio Pombo quiso traducir su satisfacción hacia el gobierno y pueblo de Venezuela por conducto de mi padre, a quien le manifestó personalmente que continuaba viaje con una perenne gratitud para con los venezolanos y muy especialmente con el Jefe del Estado, que con tanta bondad le prodigó atenciones. La entrevista tuvo lugar en su quinta "23 de Mayo" de Las Delicias. Mi hermano Juan Vicente y yo le acompañamos.
De Maracay despega Pombo hacia Barranquilla, su próxima etapa, luego va a Panamá y a San José de Costa Rica, donde media hora antes de su llegada, lo ataca un dolor en el abdomen que casi lo priva del conocimiento, aterrizando milagrosamente, y sin poder bajar del avión es sacado por el comité de recepción y llevado de inmediato a una clínica donde lo operan de urgencia de apendicitis aguda.
Tan pronto fue conocida en Maracay la noticia de su llegada a Costa Rica, en las condiciones anotadas, sentimos verdadero pesar. Mi padre ordenó cablegráficamente a nuestra Embajada en San José hacer presente ante Pombo y el cuerpo médico que le trataba, de tenerlo al tanto de su salud y de sufragar los gastos derivados de su hospitalización, los que gustosamente ofreció pagar.
Afortunadamente, Pombo se recuperó y tiempo después emprendió su vuelo a México, punto final de su raid.
Deseo referir que tanto aprecio llegó a sentir mi padre por Pombo, que en la madrugada del 17 de diciembre de 1935, día de su muerte y tres horas antes de entrar en coma, me interrogó en momentos de suministrarle unos pequeños pedazos de naranja:
-¿Qué has sabido de Pombo?
-Llegó y está bien en México - le respondí.
-Es un muchacho simpático. . . ¡Que Dios lo ayude! – comentó entonces”.

(Capítulo tomado del libro “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana” de don Florencio Gómez Núñez, publicado en 1970).

El periódico “El Sol” de Madrid (España), el 16 de julio de 1935, sobre el vuelo de Juan Ignacio Pombo, señaló:
“El aviador fue declarado Huésped Oficial de Venezuela”. El avión había partido de Puerto España (Trinidad) a las 7 a.m. rumbo a Maracay (Venezuela), aterrizando a las 10:15 a.m. Miles de personas han tributado un entusiástico recibimiento al aviador español Juan Ignacio Pombo a su llegada a esta localidad. La multitud quedó vivamente impresionada por la acción del aviador español, quien al salir el avión dio un grito de “¡Viva Venezuela!”, “¡Viva Gómez!”, que todos los presentes contestaron con un entusiástico “¡Viva España!”.
El Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, le concedió la Gran Cruz del Libertador.
Antes de su partida para continuar el raid, Juan Ignacio Pombo le obsequió una fotografía a mi abuelo con una bonita dedicatoria que dice: “Para Florencio Gómez, mi compañero en ideales de aviación. Juan Ignacio. 22 de julio de 1935”.

Video de la visita de Pombo a Maracay (Venezuela).

El aviador español Juan Ignacio Pombo, continuó su raid volando hacia Barranquilla (Colombia), Bogotá (Colombia), nuevamente, Barranquilla y Panamá. Como fue reseñado anteriormente, llegó a San José de Costa Rica aquejado de un fuerte ataque de apendicitis, que lo obligó a internarse y someterse a una operación quirúrgica. Repuesto de ella continuó su recorrido haciendo escala en San Salvador, Guatemala, Veracruz, Acapulco, Balbuena y finalmente cumpliendo el raid aterrizando en Ciudad de México, el 16 de septiembre de 1935. Había recorrido 15.970 kilómetros en 76 horas y 5 minutos de vuelo. Se convirtió en el primer aviador español en la historia que unió por el aire dos países. La colonia española en México y el propio gobierno Mexicano lo recibieron y trataron como un auténtico héroe. La avioneta “Santander” fue donada a la Ciudad de México.
El 7 de octubre de 1935, el periódico “El Siglo Futuro”, señaló: “Pombo ha regalado a México su avioneta “Santander”. La ceremonia de la entrega se realizó frente al monumento erigido en honor de los aviadores mexicanos muertos”.

Juan Ignacio Pombo posando con su célebre avioneta “Santander” en 1935.

Su regreso a España fue apoteósico, siendo considerado como un héroe de la aviación. El 13 de noviembre de 1935, se realizó en su homenaje un té-bailable en el célebre y lujoso hotel Palace de Madrid. Organizado por la Casa de la Montaña de Madrid y patrocinado por las embajadas de México y Cuba.
Expresaba Juan Ignacio Pombo, a mediados de noviembre de 1935: “Es emocionante llegar a un sitio y oír las cosas que yo he oído, los cantos a la Madre Patria, que levantan el espíritu. Mi labor era una labor de acercamiento hacia estos pueblos hermanos, que nos quieren de todo corazón”.   
El 11 de febrero de 1936, en la iglesia de San Marcos de Madrid, a las 11:00 a.m., Juan Ignacio Pombo contrajo matrimonio con la señorita Elena Rivero. El contrayente vistió su uniforme de aviador civil, exhibiendo en su pecho orgulloso las insignias de las Órdenes cubanas de Carlos de Céspedes y del Mérito Militar y la Gran Cruz del Libertador, de Venezuela que le concedió el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez. Después de la ceremonia, el popularísimo barman Perico Chicote sirvió un espléndido cocktail.

Ingresa al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe
Sobre el paradero del gran aviador español Juan Ignacio Pombo, mi abuelo Florencio Gómez Núñez, estuvo varios años queriendo saber de él. Todos los contactos que empleó, incluso con  la Línea Aérea española "Iberia", ninguno le había dado resultado, pero gracias al interés y diligencia de su entrañable amigo, el Hermano Gabino Luis de la Congregación de La Salle, que se encontraba en Valladolid (España), pudo saber noticias ciertas de su paradero.
Mi abuelo Florencio, siempre quiso que Pombo tuviera un ejemplar de su libro “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”, en donde relató en un capítulo especial la llegada y estadía de Pombo en Venezuela, el 15 de Julio de 1935. Esa proeza aérea realizada gracias a su constancia, fe, valor y pericia. Mucho estimó mi abuelo Florencio, al Pombo domador de los aires, simpatizándole su corazón franco y cordial. Frecuentemente lo recordaba con afecto y cariño, no obstante, el largo intervalo de tiempo sin tener noticias suyas. Al final, logró enviarle un ejemplar de su libro sobre la historia de la aviación venezolana con una sentida y bonita dedicatoria para Juan Ignacio Pombo, quien había ingresado al fraterno campo espiritual de la Orden Franciscana, entregado a la verdad, a la fe y a la oración.
Desde el Real Monasterio de Guadalupe en Cáceres, el 16 de octubre de 1977, Fray Juan Ignacio Pombo, recordó a mi abuelo Florencio Gómez Núñez, expresando:

“Desde que se dio publicidad de mi retiro a este Real Monasterio no puede imaginarse lo que he pasado y estoy pasando, pues de todo el mundo recibo cartas, unas felicitándome y pidiéndome ruegos para la Virgen. Por otro lado, mi trabajo aquí consiste, entre otros, en enseñar el Camarín de la Virgen (hay días que he subido más de mil escalones) y lógicamente nuestras obligaciones Comunitarias, por lo que termino agotado, pues ya tengo 64 años.
A Florencio le escribo pues siempre le he tenido un gran cariño y desde 1954 que pasé unos días en Caracas no he vuelto a verle y espero que la Virgen me conceda el poder abrazarle otra vez”.
Fr. Juan Ignacio Pombo

El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es un monasterio situado en la localidad de Guadalupe, municipio español de la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Se sitúa en la comarca de Las Villuercas con partido judicial en Logrosán. El Monasterio está considerado como uno de los mayores símbolos de Extremadura y la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de esta región, es muy venerada.

El legendario héroe de la aviación de los años treinta, Juan Ignacio Pombo, ingresó en la Orden Franciscana en el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. El hoy silencioso y sexagenario franciscano, visito al Rey de España para invitarle al cincuentenario de la Virgen de Guadalupe, Reina de la Hispanidad. 11 de marzo de 1977. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 5 de diciembre de 1985, el aviador santanderino Juan Ignacio Pombo, protagonista del primer vuelo Santander-México, falleció en el Centro Médico Nacional “Marqués de Valdecilla” de Santander, a consecuencia de una carcinomatosis. Había recibido los Santos Sacramentos y la bendición apostólica. A la edad de 72 años, había ingresado al hospital días antes, por una dolencia hepática, que se complicó, posteriormente, con una taquicardia. Fue enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de Ciriego (Santander).
En el mes de julio de 1985, se conmemoró el 50° Aniversario de su hazaña aeronáutica a nivel mundial. Entre sus muchas condecoraciones recibidas, tenía la medalla de la Región y el título de Hijo Predilecto de Santander.
Su esposa Elena Rivero, sus hijos, Juan Ignacio, Ana María, Concepción, José Ramón y Tomás, sus hermanos, Teodosio, María del Perpetuo Socorro y María Lourdes, y demás familiares invitaron a elevar una oración por el eterno descanso de su alma. El funeral se llevó a cabo en la iglesia del Buen Suceso, en la calle Princesa de Madrid.
En su honor, en enero de 2005, la compañía aérea Air Nostrum bautizó uno de sus reactores CRJ-200 con su nombre.
En su homenaje y recuerdo existe una Calle Aviador Juan Ignacio Pombo, 39012 en Santander, Cantabria (España).
La dinastía de la familia Pombo en la aviación, continuó con los hijos de Teodosio (tercera generación de pilotos), Juan, Teodosio y Juan Ignacio Pombo Balbás.
Juan Ignacio Pombo, fue reconocido como un auténtico héroe de la aviación mundial por su extraordinaria hazaña realizada en los cielos hace 80 años.

Rafael Dupouy Gómez