La inédita carta del General
Juan Vicente Gómez, ordenando cancelar toda la Deuda Externa de Venezuela como
homenaje al Libertador Simón Bolívar en el Centenario de su muerte.
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Maracay, 22 de Mayo de 1930.
Señor Doctor Juan Bautista
Pérez.
Presidente de la República.
Caracas.
Cuando
el 19 de diciembre asumí la Primera Magistratura de Venezuela, sin que me
envanecieran los halagos de aquella posición, vi con mis ojos y sentí con mi
corazón de hombre acostumbrado a recibir las lecciones del trabajo, la
necesidad de dedicar especial atención a dos problemas cuya resolución
consideré de vital importancia para la marcha del país hacia un futuro de
felicidad permanente y de positivo bienestar.
El
uno de esos problemas era de carácter político: unir a los venezolanos sin
distinción de partidos, en el seno del Gobierno y bajo la gloriosa de la enseña
tricolor para trabajar juntos por el progreso de la Patria en que nacimos y en
la cual se cifran nuestros mutuos anhelos y nuestras comunes esperanzas.
Se
relacionaba el otro con el orden económico del país y con los serios
compromisos que pesaban sobre el Erario; compromisos que consideraba
agobiantes, dado los recursos con que entonces se contaba para atender a los
diversos servicios de la administración pública.
Una
labor constante y metódica me permitió realizar aquellos honrados propósitos, y
de ello dan constancia la abrumadora elocuencia de los hechos cumplidos.
Los
partidos políticos, sin renegar de sus doctrinas, dieron tregua a sus querellas
en aras de la paz. Se extirparon los hábitos del politiqueo, las luchas
anárquicas que envenenaban al ciudadano, el desorden establecido como sistema. La República cumplió sus
obligaciones y levantó su crédito. La República siempre pagó con religiosa puntualidad,
quedando reducida a Bs. 52.791.295,83 para el 1º de enero del presente año
dividida así: por Deuda Interna Bs. 28.445.384,56; y por Deuda Externa, Bs.
24.345.911,27.
Tenía
la Deuda Pública
para mí, por sobre todas las consideraciones, el sagrado interés de sus
orígenes, puesto que databa en sus comienzos de la guerra de emancipación.
Errores, teorías inadaptables, cálculos ambiciosos y la sangría de las guerras
civiles, la habían llevado para el 1º de enero de 1909, a la enorme suma de
Bs. 210.307.281,68.
Cuando
busqué en mí mismo el remedio para aquella situación de desorden y de anarquía,
lo hallé en la conciencia del deber y en la obligación que tenemos todos los
venezolanos de ser fieles a la obra de los Libertadores. Si ellos realizaron la
independencia política - me dije entonces -, yo debo completar su obra,
realizando la independencia económica, fundando la paz y organizando la
hacienda pública, para hacer que el Crédito de la Nación se levante vigoroso
del estado de abatimiento en que se halla.
La Providencia,
que ha velado siempre porque mis designios se conviertan en realidad, puso en
mis manos la autoridad necesaria, el afán tesonero y la exactitud de mis
previsiones para poder realizar esa magna empresa de reconstrucción y
patriotismo.
La Causa
que dirijo se convirtió en causa nacional, compenetrándose con el adelanto de la República. En cada
una de las grandes fechas que señalan el ciclo de la Epopeya Libertadora
a través del Continente, pude presentar en paz a Venezuela, señalándose por
nuevos avances en el camino de la civilización y del progreso; y pude anunciar
a mis compatriotas que el crédito de la Nación se afirmaba sobre bases inconmovibles y
que su Deuda disminuía gradualmente, en cifras considerables, si se tomaba en
cuenta que nunca dejó de atenderse con largueza a los demás ramos de la
administración, que en ningún caso se ocurrió al expediente de empréstitos
nacionales ni extranjeros, y que siempre se ha conservado un excedente
considerable en la Caja
del Tesoro que hoy alcanza a más de cien millones de bolívares.
Hoy,
cuando Venezuela toda y con ella la
América y el Mundo, apréstanse a conmemorar como uno de los
hechos más importantes de la Historia Universal el Centenario de la muerte de
Bolívar, Libertador y Padre de la
Patria, creo que la mejor ofrenda, la más grata y perdurable
a su memoria sea la cancelación total de la Deuda Externa,
suceso insólito por el que el país adquirirá nuevo lustre y decoro. Para tal
efecto, me permito insinuar la idea de colocar en la Ley de Presupuesto que va a
ser sancionada por el Congreso Nacional, la suma correspondiente al pago total
de la Deuda Externa,
que será alrededor de diecinueve millones de bolívares, a la cual quedará
reducida al término del actual año económico.
La
obra de Bolívar estará así completa, puesto que la Patria que él soñó libre,
próspera y feliz, se alzará ante el mundo en el pleno goce no sólo de su
soberanía política, sino también de su independencia económica por la redención
de sus compromisos que asegura la integridad de su crédito. Con orgullo lo
anuncio a mis compatriotas, y debo considerar este paso como la cumbre de mis
afanes por la grandeza de mi Patria, de cuyos años entrañables he recibido las
lecciones de energía y perseverancia con que me ha tocado en suerte realizar
los anhelos del Libertador.
Juan Vicente Gómez
Cancelación de la
"Deuda Exterior" de Venezuela 1930.
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Caracas, 22 de mayo de 1930.
Señor General Juan Vicente Gómez.
Comandante en Jefe del Ejército
Nacional.
Maracay.
Tengo
el gusto de referirme a su importantísima comunicación de esta misma fecha, por
la cual se sirve Usted indicar, como una medida de patriotismo, la cancelación
total de la Deuda Externa que pesa sobre Venezuela, en homenaje a la memoria
del Libertador y Padre de la Patria en el primer centenario de su muerte.
Educado
y formado Usted en el campo de trabajo, cuando la fuerza incontrastable de los
sucesos y del destino lo lanzó al escenario de la vida pública y asumió la
responsabilidad de la suerte y porvenir de Venezuela, buscó Usted en su
experiencia y antecedentes individuales, motivos y orientaciones para las
nuevas funciones que deberes superiores de aquella posición abrían a su
actividad y energías. Sabía Usted que una sólida base económica comunica al
hombre y a los pueblos, la respetabilidad, la autoridad moral y el poderío
necesarios en todas las actividades de la vida personal y colectiva; y al
contemplar el cuadro de aniquilamiento y postración en que yacía Venezuela
agobiada por las luchas anárquicas de los partidos y bajo el peso de una Deuda
de más de 210.000.000 de bolívares proveniente en parte de préstamos
posteriores, acarició, en un sueño patriótico, la posibilidad de lograr la
independencia económica de la Patria, que juzgó entonces y juzga ahora,
fundamento, causa y condición de su independencia política efectiva.
Bajo
la inspiración de este anhelo supremo y con la fe en la eficiencia de las
causas justas que nunca lo ha abandonado, inició sus labores de organización
política y administrativa, sencilla y natural, pero constante e intensa. Dentro
de ella han transcurrido cerca de 22 años, durante los cuales Venezuela ha
presenciado el desarrollo de ese proceso, gradual, evolutivo y ordenado,
realizado por la Causa Rehabilitadora que Usted preside.
En
la hora precisa en que se cierra la primera centuria de haber quedado Venezuela
privada para siempre de la dirección de su inmortal fundador, y entregada, por
suerte impía, al furor y saña de los partidos, puede Usted anunciar, que lo que
fue un sueño en sus ideales y lucubraciones de patriota, es hoy hermosa y deslumbradora
realidad, porque con el pago total de la enorme Deuda Externa que pesaba sobre
la República, reducida hoy a la suma de diez y nueve millones de bolívares,
queda consumada la redención económica de Venezuela, y afirmada y garantizada
con ella la independencia política que nos legara el genio de nuestro Padre y
Libertador a quién Usted consagra, y con Usted el pueblo de Venezuela, como la
mejor ofrenda y homenaje en la ocasión solemne del Primer centenario de su
muerte, este triunfo de la Patria, de la Causa y del trabajo.
En
mensaje especial he presentado al Congreso Nacional, la brillante y patriótica
iniciativa de Usted, y el Cuerpo Soberano de la Nación acogió con aplausos la
bella idea para considerar su efectividad, incluyendo en la próxima Ley de
Presupuesto la partida correspondiente a la cancelación total de la Deuda
Externa.
Juan Bautista Pérez.
Pueden disfrutar los siguientes videos históricos:
Juan Vicente Gómez cancela la Deuda en 1930.
Juan Vicente Gómez y su gran importancia histórica.
Juan Vicente Gómez y su fecunda labor administrativa.
Extractos
del libro: "Mis Apuntes sobre la
Aviación Venezolana”, escrito por don Florencio Gómez Núñez, publicado en
noviembre de 1970.
El
Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, Fundador de la Aviación Militar y Civil en Venezuela.
El
General Juan Vicente Gómez, observa con satisfacción
y orgullo los vuelos de sus “muchachos” como cariñosamente llamaba a los
pilotos. Campo de Aviación de Maracay, 1930.
RESEÑA
HISTÓRICA DEL NACIMIENTO DE LA AVIACIÓN VENEZOLANA.
Estamos en el año de 1920. A
comienzo del mes de Febrero, desembarca a en el puerto de La Guaira, el piloto
aviador Cosme Rennella, de nacionalidad Italiana, con un avión francés, de
caza, el Hanriot HD-l. Contratado por el empresario venezolano Eloy Pérez, para
realizar unas demostraciones aéreas en Caracas.
El 27 de Febrero de 1920 realiza,
despegando en el Hipódromo de El Paraíso, su primer vuelo, el 28 sale para
Maracay y aterriza en un campo preparado, en el hipódromo frente al hangar
donde está hoy el Museo Aeronáutico. Y sale el día 29 para San Juan de los Morros,
donde pasaba unos días el Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de Venezuela y
Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Rennella tenía especial interés de
que el Gral. Gómez viera las maniobras que realizaba con su avión, las que
verdaderamente ejecutaba en forma precisa y emocionante, pues era muy buen
piloto. Al Gral. Gómez le causó una gran impresión y manifestó de inmediato por
dicha arma; un gran interés, es bueno aclarar, que Rennella tuvo que permanecer
en San Juan de los Morros, varios días debido a las lluvias copiosas que
cayeron y que anegaron la sabana donde estaba su avión esperando, porque no
podía levantar el vuelo. Y por lo tanto fue huésped del Gral. Gómez durante
varios días, muchas veces tuvo largas conversaciones sobre aviación y de la
actuación de él en la Primera Guerra Mundial. Cosme Rennella hablaba español
afortunadamente.
El día 9 de Marzo, alza
vuelo hacia Caracas (33 minutos). Tal fue la impresión que el General Juan Vicente Gómez
sintió por esa arma que desde ese mismo momento expresó:
“Venezuela tiene que tener
su aviación y será grande nuestro orgullo cuando veamos a los venezolanos
realizar esas proezas”.
Tan pronto regresa a
Maracay, el día 15 de Marzo le ordena al Dr. Victorino Márquez Bustillos
encargado de la Presidencia, que de inmediato prepare el Decreto creando la
Escuela de Aviación Militar de Venezuela, el cual se dicta y ejecuta el día 17
de Abril de 1920.
Inmediatamente después, se
hace el pedido de un lote de aviones CAUDRON G-3 a Francia, que era el avión de
Escuela y de muchos otros países; en el mismo momento se comienzan los trabajos
para hacer el campo de aviación y sus hangares, en el sitio que hoy está
funcionando el Museo Aeronáutico. Dos meses después de aparecido el Decreto, la
fabrica CAUDRON entrega en París el 14 de Junio los primeros aviones G-3, para
ser embarcados para Venezuela, el 21 de Junio es promulgada la ley de Aviación
y su reglamento.
Los aviones llegan a La
Guaira el 23 de Septiembre y de allí son trasladados a Maracay en ferrocarril.
Junto con los aviones vinieron, el piloto de la Casa Caudron Robert Petit y los
mecánicos Ludovic Rouget y Louis Rollin.
El Capitán Robert Petit
realiza su primer vuelo de prueba el 30 de Octubre y así sigue poniendo el
material a punto. El día 10 de Diciembre de 1920, se instala la Escuela de
Aviación Militar de Venezuela. El 11 de Diciembre vuela Petit con el primer
alumno venezolano Francisco Leonardi, dicho vuelo es realizado en presencia del
Gral. Juan Vicente Gómez y su comitiva. El día 19 de Diciembre es la
inauguración oficial de la Escuela que funcionaba en el hangar donde está el
Museo Aeronáutico.
Entran los primeros alumnos
del plantel: Juan Yepez, Antonio María Villegas, Francisco Leonardi, Ovidio
Díaz Font, Julio Fortoul, Jesús María Paúl Vallenilla y los mecánicos: Amador
Nieto, Alfredo García, Elías Sayago y Juan Lucero. Como Director de la Escuela
fue designado el Coronel David López Henríquez, como ayudante el Capitán
Alejandro Fernández Ortíz, médico el Dr. Octaviano Urdaneta Maya, practicante
el Sub-Teniente (asimilado) Rafael Bellera Arocha y contador el Teniente José
R. Bastardo García.
El 7 de Enero de 1921 llega
la Misión Francesa que trae como Jefe al Capitán Jean Touissant Fieschi,
Sub-Teniente Georges Alphonse Teppe, el Teniente de Navío Roberto Guerin y los
mecánicos Sub-Teniente Fernando Cercean y Sub-Oficial Georges Leys,
incorporándose aquí a la Misión el Capitán Roberto Petit.
En una casa situada en la
Avenida Bolívar en el cruce con la calle 5 de Julio en su esquina Noroeste
comienza a funcionar la sede de la Escuela, en cuyas aulas se imparte la instrucción
teórica a los alumnos y pilotos.
En el primer curso del año
1921 ingresan como alumnos pilotos el Sub-Teniente Manuel Ríos, y los civiles
Miguel Rodríguez, Vicente Landaeta y Prisco Heuer Lares, y como mecánicos José
Segnini, Ernesto Salas, Eleazar Romero y Elías Vivas Moros.
Así pues, empieza la
organización de ésta Escuela, que a través de los años con el esfuerzo y la
abnegación de todos sus componentes, está hoy en un puesto de excelencia en el mundo
de la aviación.
El primer vuelo solo de un
venezolano en el cielo patrio, lo realizó el Sub-Teniente Manuel Ríos el 14 de
Abril de 1921.
Telegrama del Ministerio de
Guerra y Marina para el Gral. Juan Vicente Gómez, comunicando dicha hazaña:
TELEGRAMA
ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA.
MINISTERIO DE GUERRA Y MARINA.
DIRECCION DE GUERRA-TELEGRAMA N°1195,
CARACAS 15 DE ABRIL DE 1921.
Sr.
Gral. Juan Vicente Gómez etc.,etc. Maracay:
El
Director de la Escuela de Aviación participa haber hecho ayer, su primer vuelo
solo el Sub-Teniente Manuel Ríos, alumno de dicha escuela, iniciando así
felizmente la carrera del Pilotaje Aéreo Nacional. Al comunicar a usted tan
grata noticia, me es altamente satisfactorio presentarle mis respetuosas y
cordiales felicitaciones por este triunfo logrado por usted en rama de tan
trascendental importancia para el País y el Ejército.
Dios y Federación.
C. Jiménez Rebolledo.
Ministro de Guerra y Marina.
Luego vuela ese mismo día
Fortoul y Rodríguez, y más adelante le siguen los alumnos: Landaeta, Leonardi,
Heuer Lares y Villegas.
El Gobierno Nacional prepara
para el día 24 de Junio de 1921 una Gran Parada Militar en el Campo de Carabobo, en
celebración de los 100 años de nuestra Independencia. El Gral. Gómez tiene
especial interés de que la Aviación participe en esa Parada, para que fuese ese
el día de la incorporación de la Aviación a nuestras fuerzas armadas. Tal
cometido lo realiza el Teniente Roberto Guerin, quedando establecido ese día la
unión de nuestras fuerzas, de aire, mar y tierra.
La Escuela sigue en progreso,
la Misión Francesa cumple su contrato de dos años y regresa a su país. Se
multiplican los accidentes y se va destruyendo totalmente el material de vuelo,
lo que aprovechan los no adictos a la aviación para desacreditarla, a tal
punto, que llegó a tambalear la existencia de la Escuela.
"La
Chiva", fue un gran esfuerzo de los mecánicos:
Nieto, Segnini y Salas, que con mi apoyo, dentro de los despojos lograron armar
un Caudron G-3, el cual se ofreció para volarlo Miguel Rodríguez, vuelo que se realiza
a mediados del año 1924, que por mi exigencia lo vio volar el Gral. Juan
Vicente Gómez desde el camino que va a Las Delicias. Papá de nuevo se entusiasmó
mucho y de inmediato ordena darle vida a la Escuela se compra nuevo material en
Francia, aviones Caudron G-3. Contratándose de nuevo al instructor Roberto
Guerin y como mecánico a Marcel Poussin. La Escuela ya vitalizada comienza a
funcionar normalmente en 1925, ingresando para nuevos cursos muchos pilotos y
mecánicos.
En 1926, el Gobierno
Nacional inicia la construcción de campos de aviación en Calabozo, San Fernando
de Apure, Barinas, Barquisimeto, San Carlos, Coro, Maracaibo, Encontrados, San
Antonio del Táchira, Barcelona y Ciudad Bolívar. En ese mismo año se adquieren
en Francia los aviones CAUDRON C-60.
En 1927, realiza el profesor
Roberto Guerin en un CAUDRON G-3 vuelos inaugurales en los campos de Calabozo,
San Fernando de Apure, Barinas, Acarigua, Barquisimeto y San Carlos de Cojedes;
posteriormente esas mismas pistas son visitadas por una escuadrilla de aviones
CAUDRON C-60, que salen de Maracay el día 30 de Abril de 1928.
Llegan los famosos pilotos
franceses Costes y Le Brix aterrizando perfectamente en el campo de Maracay el
día 17 de Enero de 1928 a las 4:30 de la tarde. El avión que los condujo a
Maracay era un Breguet 19, identificado con los nombres de "Nungesser y Coli", dos mártires franceses de la aviación
que desaparecieron tratando de cruzar el Atlántico Norte en viaje de París a
New York, el 8 de mayo de 1927.
El héroe de la aviación
Charles Lindbergh también nos visita con su famoso avión "Spirit of St. Louis" el día 29 de Enero de 1928. Llegó
retardado aduciendo que se embelesó con el maravilloso paisaje de los llanos
venezolanos. La verdad es que si llega quince minutos más tarde hubiese tenido
que aterrizar completamente a oscuras porque dicho campo no tenía ninguna
iluminación, lo que planteaba serios problemas ya que la visibilidad de su
avión era muy poca hacia afuera. La muchedumbre emocionada corrió hacia el
campo para ver de cerca al héroe y conquistador del Atlántico Norte, una vez
que descendió del aparato. El General Gómez personalmente tuvo que intervenir
para alejar a la gente agolpada en tomo al avión. El Gral. Gómez saluda
cariñosamente a Lindbergh y regresa con él hasta los hangares.
El avión era el mismo "Spirit of St. Louis", en el cual
había realizado el fantástico vuelo de New York a París, saliendo de Roosevelt
Field N. Y., el 20 de mayo de 1927 y llegando a Le Bourget, París, 32 horas y
media después, el 21 de mayo de 1927.
El gobierno nacional declara
huésped de honor al coronel Lindbergh, es agasajado en varios actos y
condecorado por el Gral. Juan Vicente Gómez con la Orden del Libertador.
A mediados del año 1928,
adquiere Venezuela un grupo de aviones de bombardeo BREGUET 19, del mismo tipo
que trajo Costes y Le Brix, y los aviones de Escuela MORANE-SAULNIER 147 y 230.
En 1929 se compran los
aviones de transporte FARMAN 190. En estos aviones se inició el primer correo
aéreo nacional entre las ciudades de Maracay, Coro, Maracaibo, Barquisimeto,
Barinas, San Fernando de Apure, Calabozo y Ciudad Bolívar. Ese mismo año, se compra
en Alemania el Hidroavión JUNKER W-34, equipado con el más moderno equipo fotográfico
existente para la época, destinado para el estudio de nuestras fronteras,
estableciéndose el Servicio de Cartografía Nacional.
En este mismo Hidroavión
JUNKER se realizó el primer vuelo fuera de nuestras fronteras, realizado por el
piloto Teniente de Navío Luis Medina Jaime, en vuelo a la ciudad de Santa Marta
(Colombia) el día 17 de Diciembre de 1930, llevando la representación de Venezuela
para los actos conmemorativos del centenario de la muerte de nuestro Padre de
la Patria, el Libertador Simón Bolívar, en la Quinta San Pedro Alejandrino.
Dicha misión estaba integrada por los doctores José Gil Fortoul y Guillermo Tell
Villegas Pulido.
En el mes de Julio de 1929,
se realizó el primer vuelo nocturno en Maracay, en un BREGUET 19, piloteado por
el Capitán Gastón Lafannechere.
La primera misión de guerra
de nuestra aviación militar fue realizada por tres aviones BREGUET 19,
comandados por los pilotos: Gastón Lafannechere, Manuel Ríos y Vicente
Landaeta, efectuado el día 12 de Agosto de 1929, a la ciudad de Cumaná, con
motivo de la invasión del “Falke”. El 25 de septiembre de 1929, Venezuela es
incluida en las rutas comerciales de la Pan American y nos visita Charles Lindbergh,
por segunda vez, como su representante en un avión SIKORSKY S-38.
El 15 de Octubre de 1929,
realiza una escuadrilla de tres aviones BREGUET 19, un vuelo sobre Los Andes
dando la escuadrilla tres vueltas sobre el Pico Bolívar, a una altura aproximada
de 6 mil metros, dicho vuelo tuvo un recorrido de 1.600 kilómetros sin escala, partiendo
de Maracay en 9 horas y media: los pilotos fueron: Gastón Lafannechere, Manuel Ríos,
Vicente Landaeta y Antonio María Villegas.
A mediados de 1930, se
instala en los hangares de Maracay la Escuela de Radiotelegrafía.
Ese mismo año, se crea la
primera unidad de combate denominada "GRUPO VENEZUELA" y se termina
de construir la pista del campo de Boca del Río.
Para los actos del Centenario
de la muerte del Libertador, nos visita el famoso piloto colombiano Benjamín
Méndez en su avión Curtis de nombre “Ricaurte”, el 17 de diciembre de 1930.
En el año 1931, se adquieren
los aviones CURTIS – HOSPRIT (norteamericanos).
A comienzos de 1933 la
Compagnie Generale Aeropostale Francesa que venía operando en el país desde
finales de 1929, trajo un avión de marca POTEZ, de 8 plazas piloteado por el
piloto francés Curi, para estudiar las posibles rutas en Venezuela.
La Compagnie Generale
Aeropostale Francesa, tras cuatro años operando en el país, sufrió un déficit
difícil de encarar y solicitó ayuda del gobierno mediante un subsidio mensual
de unos 30.000 bolívares para cubrir sus pérdidas. De lo contrario, la empresa
se vería en la necesidad de abandonar el país. Ante este dilema, yo Florencio
Gómez Núñez, afirmando la vieja idea concebida en favor de la incorporación a
Venezuela de su propia empresa de aviación comercial, en lugar de socorrer a
una firma extranjera, con todos los recaudos en la mano, hablé con mi padre el
Gral. Juan Vicente Gómez para adquirirla, quien se mostró desde el primer
momento entusiasmado y dijo: "Me
parece muy buena esa idea tuya, siempre he creído que Venezuela debe tener su propia
línea aérea para que una a todos los pueblos..."
Así en la primera ocasión le
hice saber a Vachet, representante de la Compañía Aeropostale Francesa, que si
ellos persistían en eliminar a Venezuela en sus operaciones, quizá podía ser yo
un probable comprador de la empresa. La Gerencia en París aprobó días después
la negociación y estableció entre las condiciones la de que no intervenga en la
misma el gobierno venezolano, pues la compañía francesa estaba disgustada con
el Ejecutivo por su negativa a darle la subvención solicitada. Al parecer, la
aspiración de que el Estado venezolano tuviese en esta ocasión su línea propia
se desvanecía; sin embargo me las ingenié para introducir una cláusula en la
opción de compra obtenida de esa compañía con fecha, 25 de octubre de 1933 que
habría indirectamente las puertas de la negociación pública. En efecto, el
documento en su cláusula novena rezaba: "Esta
opción podrá ser cedida o traspasada por el señor Florencio Gómez, en todo caso
la Compañía Generale Aeropostale se obliga hacer el traspaso de su activo
durante la opción, a la persona o compañía que el referido señor Gómez
indique..."
De esta manera el gobierno
venezolano adquirió indirectamente y mediante el traspaso que yo le hice, todas
las pertenencias de la compañía desde las unidades de vuelo hasta las oficinas
y derechos según inventario suscrito por Vachet y por mí.
Finalmente, el 1 de enero de
1934, se legalizó la negociación de comprar por parte del gobierno de Venezuela
todos los haberes de la compañía Generale Aeropostale Francesa y de inmediato a
esa entidad comercial se le dio el nombre de Línea Aeropostal Venezolana,
naciendo así nuestra primera Línea Aérea Comercial.
Don Florencio Gómez Núñez, pionero y gran impulsor de la Aviación Venezolana, presente en el Panteón de su padre en uno de los homenajes de la Fuerza Aérea Venezolana a su Fundador. Maracay, año 1993. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez)
En el año 1933 se compran
los aviones de transporte LATECOERE 281 y los BREGUET 227.
En el año 1934, se envía la
primera misión aérea a Francia, integrada por el Capitán Alcides Quintero,
Tenientes Jesús Enrique Zafrané y Guillermo Pacanins.
El 15 de julio de 1935, nos
visita el famoso piloto español Juan Ignacio Pombo en su avión “Santander”. Ese
mismo año, se adquieren tres aviones de caza DEWOITINE tres anfibios LIORE ET
OLIVIER (LEO-H23-2). Este material fue recibido en Francia por la misión venezolana.
Los principales hechos
históricos y acontecimientos más importantes de nuestra gloriosa aviación aquí
narrados, forman parte de mi alma y corazón, porque fui un testigo de excepción
en el nacimiento y desarrollo de nuestra aviación militar. Por mi decidido afecto
por esta arma, mi padre, el General en Jefe Juan Vicente Gómez en 1928, le
ordenó al Ministro de Guerra y Marina que todo lo que se relacionara con la aviación
se me participara y consultara. Esta decisión de mi padre me llenó de una
enorme satisfacción y orgullo, por la confianza depositada en mí, pues tenía la
seguridad de que sería un fiel ejecutor de sus deseos en el progreso y
engrandecimiento de nuestra aviación militar.
FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ
Extractos del libro: "Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”
(Noviembre de 1970, Caracas-Venezuela)
Pueden disfrutar una serie de videos históricos sobre los inicios de la Aviación Venezolana, fundada el 10 de diciembre de 1920, por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela:
Historia de la Aviación Venezolana. (Parte 1).
Historia de la Aviación Venezolana. (Parte 2).
Historia de la Aviación Venezolana. (Parte 3).
Se inaugura la Escuela de Aviación Militar Venezolana.
Recuerdo histórico de los inicios de nuestra Aviación.
Reportaje sobre la Fundación y desarrollo de la Aviación Venezolana.
El famoso aviador
español Juan Ignacio Pombo al mando de su avioneta bautizada “Santander” en la
que realizó su histórica hazaña en 1935. Maracay, Venezuela. (Archivo: Hnos.
Dupouy Gómez).
80
años se están cumpliendo de la increíble hazaña histórica del magnífico aviador
español Juan Ignacio Pombo. Esa extraordinaria gesta, marcó un importante
avance en el afán de los intrépidos pioneros de la aviación por conquistar con
su pericia, valor y riesgo, los cielos del mundo.
Sobre
su maravilloso raid Santander-México realizado en 1935, existen detalladas
informaciones documentales sobre la vida y proeza del héroe de la aviación Juan
Ignacio Pombo, publicadas en libros, periódicos, revistas y películas de la
época. Como homenaje y recuerdo a su memoria, he compilado en este artículo los
hechos más resaltantes de su carrera y su valioso aporte en el desarrollo de la
aviación.
Mi
abuelo Florencio Gómez Núñez, cumplió una destacada labor como pionero de la
aviación militar y comercial en Venezuela, satisfaciendo el deseo de su padre
el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez. Durante la
estadía de Juan Ignacio Pombo en tierra venezolana, mi abuelo Florencio,
mantuvo una estrecha amistad con el aviador siendo testigo presencial en
Maracay del arribo y especial recibimiento ofrecido al piloto español, el 15 de
julio de 1935. Esa inolvidable experiencia personal fue relatada en su libro “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”,
publicado en 1970. Pero antes de entrar en detalles sobre su visita a
Venezuela, resulta fundamental conocer algunos aspectos importantes de su vida
y los antecedentes del famoso raid que lo convirtió en leyenda de la aviación
mundial.
Juan
Ignacio Pombo Alonso-Pesquera, nació en Santander (España), el 26 de julio de
1913, era hijo de don Juan Pombo Ibarra
y doña Consuelo Alonso-Pesquera de Pombo. Su padre fue uno de los aviadores
pioneros de España que perteneció a una generación conocida con el nombre de “Los locos del aire”. Se inició en Pau,
como casi todos los pilotos de aquella época y había realizado el primer vuelo
Santander-Madrid en 1913.
Juan
Ignacio Pombo, al finalizar sus estudios de bachillerato con 15 años de edad,
comenzó su aprendizaje como piloto, recibiendo instrucciones de su hermano mayor
Teodosio, en la Aero Escuela madrileña de Getafe. Juan Ignacio, no pudo obtener
el título de piloto hasta cumplir la mayoría de edad. A los 19 años logró dar
la vuelta a España en avión, realizando una campaña de la provincia de
Santander como centro de veraneo y un año más tarde fue contratado por la firma
aeronáutica italiana Caproni para efectuar una promoción comercial de la misma
en el país mediterráneo.
Al
año siguiente, Juan Ignacio Pombo comenzó a planificar su sueño de cruzar
el Atlántico Sur y sobrevolar parte de Sudamérica con etapa final en ciudad de
México, travesía que no pudieron cumplir en 1933 los aviadores Barberán y
Collar en el histórico vuelo del avión “Cuatro
Vientos”, desapareciendo en las aguas del Golfo en medio de una repentina
tormenta tropical. Juan Ignacio Pombo fue el de la idea de la realización del
raid. El estudio le llevó mucho tiempo planificarlo en compañía de su hermano
mayor Teodosio.
Adquisición
de la aeronave para el raid Santander-México
Para obtener los fondos y el apoyo que el vuelo
requirió, Juan Ignacio Pombo contó con la colaboración del Gobierno de Españaque le concedió una
subvención de 25.000 pesetas. También recibió la gran ayuda de la Diputación de Santander, de la aviación militar y el patrocinio de las compañías:
Sola Refining Company, Lufthansa y British Klemm.
Para
la realización del vuelo, en el que se estimó habría de recorrer unos 15.400
kilómetros e invertir alrededor de 75 horas, el intrépido aviador español Juan Ignacio Pombo, decidió que el aparato
seleccionado para emprender el raid, debía ser una avioneta British Klemm Eagle
2 de patente alemana fabricada por la British Aircraft Co.Ltd. en Hanwort
(Inglaterra) con motor De Havilland DH Gipsy Majar III de 130cv de 4 cilindros
en línea invertidos.Se matriculó
como EC-CBB y por
decisión del piloto, la avioneta fue pintada de blanco y rojo, los colores heráldicos de Cantabria, llevando escrito
sobre el capó, a ambos lados y en letras blancas: “Santander”, nombre con el que el intrépido aviador bautizó a su
frágil y ligero aparato. En el fuselaje, un poco más arriba, se escribió “Costa Esmeralda de España” y debajo del
ala izquierda, “México”.
Su envergadura fue de 12,13 m, longitud 7,90 m,
altura 2,05 m, peso en vacío 614 kg, peso máx. 1.500 kg, velocidad máx. 236 km/
h, de crucero 208 km/ h, techo 4.850 m y alcance 3.800 km.
Para
poder conquistar con éxito el trayecto más largo, el cruce del Atlántico Sur,
fue necesario introducir una serie de modificaciones en el aparato de serie,
siendo la más importante el aumento de la carga de combustible, para lo cual
tuvieron que eliminarse los asientos del copiloto y de los pasajeros y el
maletero, siendo sustituidos por 5 depósitos de combustible con lo que se
consiguió un alcance nominal de unos 3.800 kilómetros. A los
depósitos de gasolina se les incorporó un dispositivo de vaciado rápido para
que en caso de amerizaje forzoso se asegurara una flotabilidad de 4 horas. La
hélice fue sustituida por otra metálica y se suprimió el doble mando. No
disponía la avioneta de piloto automático, equipo de radio ni radiogoniómetro,
pero para poder volar sin visibilidad, se agregó al tablero de instrumentos, un
horizonte artificial. El piloto español no llevó para el arriesgado vuelo,
paracaídas, botes de humo, ni chaleco salvavidas. Juan Ignacio Pombo, se hizo
cargo de su avioneta en Londres (Inglaterra), conduciéndola en vuelo hasta
Santander (España), el 3 de mayo de 1935.
Pombo
alza vuelo histórico en su avioneta “Santander”
Se
consideró en su tiempo el vuelo más osado para un aviador civil, el realizado
por Juan Ignacio Pombo en el verano de 1935, con una avioneta deportiva. El
piloto español inició su increíble raid Santander-México, cumpliendo el
siguiente itinerario:
De
Santander voló a Burgos, Madrid, Sevilla, Agadir, Ifni, Cabo Juby, Villa
Cisneros, Port-Étienne, San Luis (Senegal) y Bathurst (Gambia Británica). El 20
de mayo de 1935, a las 0,18 h Pombo despegó en su avioneta “Santander” de Bathurst (Gambia Británica) cruzando el Atlánticohasta Natal (Brasil), en 18 horas y 15
minutos, con
696 litros de gasolina y un peso de 1.500 kg. Llegó a Natal a las 18,05 horas
con 17 litros, habiendo recorrido 3.160 Km, siendo la mayor distancia realizada
por un avión ligero sobre el mar.
Luego,
Juan Ignacio Pombo hizo escala en Belém de
Pará (Brasil) y tuvo que aterrizar
de emergencia en el aeropuerto de Camocim, Ceará (Brasil) al perder gasolina
por el tubo de paso al motor. Después de arreglarlo, intentó despegar, pero una
rueda del tren de aterrizaje se hundió y su avión volcó quedando prácticamente
destruido. Pombo sufrió leves erosiones en las piernas. Se le proporcionó material volante requerido que
permitió reconstruir la avioneta, donado por la compañía British Klemm.
Completamente arreglada la aeronave, Pombo emprendió su viaje a Paramaribo
(Guyana Inglesa), Puerto España (Trinidad) y Maracay (Venezuela).
Juan
Ignacio Pombo llega a la ciudad de Maracay (Venezuela)
Juan Ignacio Pombo es
recibido en Maracay (Venezuela), el 15 de julio de 1935. Aparecen de izquierda
a derecha: Mario Pacheco, Belén Gómez de Santana, Juan Vicente Gómez Núñez, el
intrépido aviador español y Florencio Gómez Núñez. (Archivo: Hnos. Dupouy
Gómez).
La
más completa y detallada experiencia narrada sobre la llegada del aviador
español Juan Ignacio Pombo a Maracay (Venezuela), se encuentra en el libro
escrito por mi abuelo Florencio Gómez Núñez, “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana” del que extraigo el
siguiente capítulo:
“El 15 de julio de
1935, llega al campo de aviación de Boca del Río, el joven piloto español Juan
Ignacio Pombo, oriundo de Santander, tripulando una avioneta inglesa. Viene de
realizar una larga travesía de buena voluntad desde Sevilla, enfilándose por la
costa del África y el Atlántico Sur (San Luis-Natal), para aterrizar finalmente
en la capital aragüeña, prosiguiendo después la gira que le llevaría a
Colombia, Panamá y México, pasando por las otras capitales centroamericanas.
En Brasil había
prolongado Pombo su estada por largo tiempo a la espera de unos repuestos que
su avión necesitaba. En sus otras etapas solía alargar estas escalas a propia
voluntad, ya que su gira no era contra reloj. Por esta circunstancia, estuvo
varios días entre nosotros.
Esta larga gira de
Pombo, despertó en todo el mundo una gran expectativa por el paso del Atlántico
Sur con una distancia de 3.800 kilómetros en su pequeña avioneta.
Desde el Brasil, nos
participaron la fecha de su llegada y ese día nos trasladamos al campo para
recibirle como se lo merecía. Entre otras personas nos encontrábamos el
Ministro de Guerra y Marina, General Eleazar López Contreras; el señor don Luis
de Oteyza, Embajador de España; el coronel Director de la Escuela de Aviación
Militar, Abigaíl Olivares; el coronel Delfín Becerra; mi hermano Juan Vicente y
yo. Una nutrida y eufórica concurrencia animaba la escena.
A las 11:00 de la
mañana avistamos el avión sobre el cielo de Maracay y momentos después tocó
pista felizmente. Pombo salió de la cabina y desde un ala de su avión, exclamó:
"¡Viva Venezuela!" Y de inmediato saltó a tierra dirigiéndose a la
comitiva encargada de darle la bienvenida.
Mi hermano Juan
Vicente y yo lo condujimos después a la residencia de mi padre en Las Delicias.
Pombo deseaba conocerle y hablarle de su travesía, de la cual se mostró papá
siempre muy pendiente. El piloto despertó en él viva simpatía por su muy
hispana jovialidad. En Maracay y luego en Caracas, a donde fue en automóvil, el
visitante fue objeto de especiales atenciones, declarándosele huésped oficial.
A su regreso a Maracay, conversa con mi padre varias veces durante los días de
su permanencia en esta ciudad.
Papá sintió por el
aviador gran aprecio y cariño, sentimientos estos compartidos por mi hermano
Juan Vicente y por mí. Un día antes de abandonar a Venezuela, le obsequiamos un
almuerzo en nuestra casa de Maracay, al que asistieron como invitados el
Director de la Escuela de Aviación, coronel Abigaíl Olivares; el Director
Técnico Roberto Guerin y todo el personal de pilotos venezolanos, familiares y
amigos.
Abrumado por las
gentiles demostraciones de aprecio y simpatía dispensadas en su visita al país,
Juan Ignacio Pombo quiso traducir su satisfacción hacia el gobierno y pueblo de
Venezuela por conducto de mi padre, a quien le manifestó personalmente que
continuaba viaje con una perenne gratitud para con los venezolanos y muy
especialmente con el Jefe del Estado, que con tanta bondad le prodigó
atenciones. La entrevista tuvo lugar en su quinta "23 de Mayo" de Las
Delicias. Mi hermano Juan Vicente y yo le acompañamos.
De Maracay despega
Pombo hacia Barranquilla, su próxima etapa, luego va a Panamá y a San José de
Costa Rica, donde media hora antes de su llegada, lo ataca un dolor en el
abdomen que casi lo priva del conocimiento, aterrizando milagrosamente, y sin
poder bajar del avión es sacado por el comité de recepción y llevado de
inmediato a una clínica donde lo operan de urgencia de apendicitis aguda.
Tan pronto fue
conocida en Maracay la noticia de su llegada a Costa Rica, en las condiciones
anotadas, sentimos verdadero pesar. Mi padre ordenó cablegráficamente a nuestra
Embajada en San José hacer presente ante Pombo y el cuerpo médico que le
trataba, de tenerlo al tanto de su salud y de sufragar los gastos derivados de
su hospitalización, los que gustosamente ofreció pagar.
Afortunadamente,
Pombo se recuperó y tiempo después emprendió su vuelo a México, punto final de
su raid.
Deseo referir que
tanto aprecio llegó a sentir mi padre por Pombo, que en la madrugada del 17 de
diciembre de 1935, día de su muerte y tres horas antes de entrar en coma, me
interrogó en momentos de suministrarle unos pequeños pedazos de naranja:
-¿Qué has sabido de
Pombo?
-Llegó y está bien en
México - le respondí.
-Es un muchacho
simpático. . . ¡Que Dios lo ayude! – comentó entonces”.
(Capítulo tomado del
libro “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana” de don Florencio Gómez Núñez,
publicado en 1970).
El
periódico “El Sol” de Madrid (España), el 16 de julio de 1935, sobre el vuelo
de Juan Ignacio Pombo, señaló:
“El aviador fue
declarado Huésped Oficial de Venezuela”. El avión había partido de Puerto
España (Trinidad) a las 7 a.m. rumbo a Maracay (Venezuela), aterrizando a las
10:15 a.m. Miles de personas han tributado un entusiástico recibimiento al
aviador español Juan Ignacio Pombo a su llegada a esta localidad. La multitud
quedó vivamente impresionada por la acción del aviador español, quien al salir
el avión dio un grito de “¡Viva Venezuela!”, “¡Viva Gómez!”, que todos los
presentes contestaron con un entusiástico “¡Viva España!”.
El
Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez,
le concedió la Gran Cruz del Libertador.
Antes
de su partida para continuar el raid, Juan Ignacio Pombo le obsequió una
fotografía a mi abuelo con una bonita dedicatoria que dice: “Para Florencio Gómez, mi compañero en
ideales de aviación. Juan Ignacio. 22 de julio de 1935”.
Video de la visita de Pombo a Maracay (Venezuela).
El
aviador español Juan Ignacio Pombo, continuó su raid volando hacia Barranquilla (Colombia), Bogotá (Colombia), nuevamente,
Barranquilla y Panamá. Como fue reseñado anteriormente, llegó a San José de Costa Rica aquejado de un fuerte
ataque de apendicitis, que lo obligó a internarse y someterse a una operación
quirúrgica. Repuesto de ella continuó su recorrido haciendo escala en San
Salvador, Guatemala, Veracruz, Acapulco, Balbuena y finalmente cumpliendo el
raid aterrizando en Ciudad de México, el 16 de septiembre de 1935. Había recorrido 15.970 kilómetros en 76 horas y 5 minutos de vuelo.
Se convirtió en el primer aviador español en la historia que
unió por el aire dos países. La colonia
española en México y el propio gobierno Mexicano lo recibieron y trataron como un
auténtico héroe. La avioneta “Santander”
fue donada a la Ciudad de México.
El
7 de octubre de 1935, el periódico “El Siglo Futuro”, señaló: “Pombo ha regalado a México su avioneta “Santander”.
La ceremonia de la entrega se realizó frente al monumento erigido en honor de
los aviadores mexicanos muertos”.
Juan
Ignacio Pombo posando con su célebre avioneta “Santander” en 1935.
Su regreso a España fue apoteósico, siendo
considerado como
un héroe de la aviación. El 13 de noviembre de 1935, se realizó en su homenaje
un té-bailable en el célebre y lujoso hotel Palace de Madrid. Organizado por la
Casa de la Montaña de Madrid y patrocinado por las embajadas de México y Cuba.
Expresaba
Juan Ignacio Pombo, a mediados de noviembre de 1935: “Es emocionante llegar a un sitio y oír las cosas que yo he oído, los
cantos a la Madre Patria, que levantan el espíritu. Mi labor era una labor de
acercamiento hacia estos pueblos hermanos, que nos quieren de todo corazón”.
El
11 de febrero de 1936, en la iglesia de San Marcos de Madrid, a las 11:00 a.m.,
Juan Ignacio Pombo contrajo matrimonio con la señorita Elena Rivero. El
contrayente vistió su uniforme de aviador civil, exhibiendo en su pecho
orgulloso las insignias de las Órdenes cubanas de Carlos de Céspedes y del
Mérito Militar y la Gran Cruz del Libertador, de Venezuela que le concedió el
Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez. Después de
la ceremonia, el popularísimo barman Perico Chicote sirvió un espléndido
cocktail.
Ingresa al Real Monasterio de Santa María de
Guadalupe
Sobre
el paradero del gran aviador español Juan Ignacio Pombo, mi abuelo Florencio
Gómez Núñez, estuvo varios años queriendo saber de él. Todos los contactos que empleó, incluso con la Línea Aérea española
"Iberia", ninguno le había dado resultado, pero gracias al
interés y diligencia de su entrañable amigo, el Hermano Gabino Luis de la Congregación
de La Salle, que se encontraba en Valladolid (España), pudo saber noticias ciertas
de su paradero.
Mi
abuelo Florencio, siempre quiso que Pombo tuviera un ejemplar de su libro “Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana”,
en donde relató en un capítulo especial la llegada y estadía de Pombo en
Venezuela, el 15 de Julio de 1935. Esa proeza aérea realizada gracias a su
constancia, fe, valor y pericia. Mucho estimó mi abuelo Florencio, al Pombo
domador de los aires, simpatizándole su corazón franco y cordial.
Frecuentemente lo recordaba con afecto y cariño, no obstante, el largo intervalo
de tiempo sin tener noticias suyas. Al final, logró enviarle un ejemplar de su
libro sobre la historia de la aviación venezolana con una sentida y bonita
dedicatoria para Juan Ignacio Pombo, quien había ingresado al fraterno campo espiritual
de la Orden Franciscana, entregado a la verdad, a la fe y a la oración.
Desde
el Real Monasterio de Guadalupe en Cáceres, el 16 de octubre de 1977, Fray Juan
Ignacio Pombo, recordó a mi abuelo Florencio Gómez Núñez, expresando:
“Desde que se dio
publicidad de mi retiro a este Real Monasterio no puede imaginarse lo que he
pasado y estoy pasando, pues de todo el mundo recibo cartas, unas felicitándome
y pidiéndome ruegos para la Virgen. Por otro lado, mi trabajo aquí consiste,
entre otros, en enseñar el Camarín de la Virgen (hay días que he subido más de
mil escalones) y lógicamente nuestras obligaciones Comunitarias, por lo que
termino agotado, pues ya tengo 64 años.
A Florencio le
escribo pues siempre le he tenido un gran cariño y desde 1954 que pasé unos
días en Caracas no he vuelto a verle y espero que la Virgen me conceda el poder
abrazarle otra vez”.
Fr.
Juan Ignacio Pombo
El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es un
monasterio situado en la localidad de Guadalupe, municipio español de la
provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Se sitúa en la
comarca de Las Villuercas con partido judicial en Logrosán. El Monasterio está considerado
como uno de los mayores símbolos de Extremadura y la imagen de la Virgen de
Guadalupe, patrona de esta región, es muy venerada.
El legendario héroe de la aviación de los años treinta, Juan Ignacio
Pombo, ingresó en la Orden Franciscana en el Real Monasterio de Santa María de
Guadalupe. El hoy silencioso y sexagenario franciscano, visito al Rey de España
para invitarle al cincuentenario de la Virgen de Guadalupe, Reina de la
Hispanidad. 11 de marzo de 1977. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 5 de diciembre de 1985, el aviador santanderino Juan
Ignacio Pombo, protagonista del primer vuelo Santander-México, falleció en el
Centro Médico Nacional “Marqués de Valdecilla” de Santander, a consecuencia de
una carcinomatosis. Había recibido los Santos Sacramentos y la bendición
apostólica. A la edad de 72 años, había ingresado al hospital días antes, por
una dolencia hepática, que se complicó, posteriormente, con una taquicardia. Fue
enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de Ciriego (Santander).
En
el mes de julio de 1985, se conmemoró el 50° Aniversario de su hazaña
aeronáutica a nivel mundial. Entre sus muchas condecoraciones recibidas, tenía
la medalla de la Región y el título de Hijo Predilecto de Santander.
Su
esposa Elena Rivero, sus hijos, Juan Ignacio, Ana María, Concepción, José Ramón
y Tomás, sus hermanos, Teodosio, María del Perpetuo Socorro y María Lourdes, y
demás familiares invitaron a elevar una oración por el eterno descanso de su
alma. El funeral se llevó a cabo en la iglesia del Buen Suceso, en la calle
Princesa de Madrid.
En
su honor, en enero de 2005, la compañía aérea Air Nostrum bautizó uno de sus
reactores CRJ-200 con su nombre.
En su homenaje y recuerdo existe una Calle Aviador
Juan Ignacio Pombo, 39012 en Santander, Cantabria (España).
La
dinastía de la familia Pombo en la aviación, continuó con los hijos de Teodosio
(tercera generación de pilotos), Juan, Teodosio y Juan Ignacio Pombo Balbás.
Juan
Ignacio Pombo, fue reconocido como un auténtico héroe de la aviación mundial
por su extraordinaria hazaña realizada en los cielos hace 80 años.